El Niño 2026: la amenaza récord que ya se siente en Sudamérica

El Pacífico se calienta más que nunca: anomalía de +3°C según el ECMWF. Lluvias torrenciales, sequías y un golpe durísimo a la pesca y la agricultura.
Por Redacción El Reportero 9 de agosto de 2026 · Lima, Perú

No es un anuncio más. Esta vez los números son tan extremos que los científicos han dejado de lado la cautela. El Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) proyecta que la temperatura superficial del Pacífico central podría superar los 3 °C por encima de lo normal. Nunca, desde que se llevan registros, habíamos visto una anomalía tan abismal. Y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ya encendió todas las alarmas: estamos ante un super El Niño, el más violento de las últimas décadas.

Para los peruanos, la palabra El Niño no es un término académico. Es el vecino que llega sin avisar y revuelve la vida entera. Pero este 2026, el visitante viene con una furia que ni los más viejos recuerdan. Los modelos climáticos coinciden: el calentamiento del Pacífico ecuatorial se está disparando a una velocidad asombrosa, y las consecuencias se sentirán en cada rincón de Sudamérica.

Anomalía térmica en el Pacífico vista desde satélite
Imagen satelital que muestra la mancha de agua cálida en el Pacífico central. La anomalía ya supera los +3 °C en varias zonas.

¿Qué es el Fenómeno El Niño y por qué este sería un ‘súper El Niño’?

El Niño es un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico en su franja ecuatorial. Ocurre cada pocos años, pero su intensidad varía. Cuando la temperatura se eleva más de 1,5 °C por encima del promedio histórico, hablamos de un El Niño fuerte. Si el termómetro marino supera los 2,5 °C, los científicos usan el término “super El Niño”. Y ahora el ECMWF proyecta una anomalía de +3,1 °C para el trimestre octubre-diciembre de 2026.

“Es un valor que jamás habíamos pronosticado con tanta certeza”, explica la doctora Marta Reyes, oceanógrafa del Instituto Geofísico del Perú. “Los vientos alisios se han debilitado de forma extrema, y la onda Kelvin cálida que se propaga desde el Pacífico occidental es la más intensa desde 1982. Esto no es un evento ordinario; es un evento que rompe todos los esquemas”.

Dato clave: La OMM alertó que este super El Niño podría aumentar la temperatura media global en 0,2 °C adicionales, empujando a 2026 a ser el año más cálido jamás registrado. Los efectos no serán locales: se sentirán en todos los continentes, desde Australia hasta el Cuerno de África.

¿Qué dicen los científicos y la OMM?

El informe de la OMM, publicado el pasado 1 de agosto, es lapidario: “La combinación de un calentamiento subyacente por el cambio climático y este episodio de El Niño extremo producirá fenómenos meteorológicos peligrosos en todo el planeta”. La organización pide a los gobiernos que activen protocolos de emergencia con urgencia.

En Sudamérica, los centros de predicción ya coinciden en que el norte de Perú y Ecuador sufrirán lluvias torrenciales muy por encima de lo normal, mientras que el sur de Perú, el altiplano boliviano y el norte de Chile experimentarán sequías severas. “Es un escenario de contrastes brutales”, advierte el meteorólogo chileno Andrés Fuentes. “Mientras unas regiones se ahogan, otras se secan. Y eso afecta a los sistemas hídricos, a la agricultura, a la ganadería y al abastecimiento de agua potable”.

Inundaciones en el norte de Perú por lluvias extremas
Piura y Tumbes ya registran precipitaciones que superan los 80 mm en pocas horas. Los ríos se desbordan y las carreteras quedan intransitables.

El impacto en Sudamérica: norte anegado, sur reseco

Para el Perú, el mapa es desolador. En la costa norte (Tumbes, Piura, Lambayeque), las lluvias podrían superar los 400 mm mensuales entre noviembre y marzo, lo que equivale a más de tres veces el promedio histórico. Eso significa huaicos, deslizamientos, pérdida de cultivos y daños en infraestructura vial. Los ríos Chira, Piura y Tumbes ya muestran caudales por encima del umbral de alerta.

En la sierra sur (Cusco, Puno, Arequipa), la historia es la opuesta. Las precipitaciones serán escasas, y el déficit hídrico podría alcanzar el 60% en zonas altoandinas. Los pastos naturales se secan, y la ganadería de alpacas y ovinos enfrenta una crisis sin precedentes. “Las comunidades campesinas ya están almacenando forraje y racionando el agua”, comenta Elisa Mamani, líder de una organización agraria en Puno.

Colombia y Ecuador también se preparan para un incremento de lluvias en sus zonas costeras, con riesgos de desbordes en cuencas como el Guayas y el Magdalena. Brasil, por su parte, podría sufrir sequías en el Amazonas y el noreste, mientras que el sur de ese país (Rio Grande do Sul) ya ha tenido inundaciones en los últimos meses que se agravarían con este nuevo impulso cálido del Pacífico.

Agricultura y pesca: los pilares que tiemblan

El sector agroexportador peruano está en vilo. Los cultivos de arroz en la costa norte requieren agua, pero también temen el exceso que pudre las raíces. La caña de azúcar y el limón, productos emblemáticos de Piura, podrían ver mermada su producción. En la costa central, las plantaciones de espárragos y palta sufren con el estrés hídrico y las enfermedades fúngicas que trae la humedad.

Pero quizás el golpe más duro lo recibirá la pesca. La anchoveta, la especie más importante del mar peruano, huye de las aguas cálidas y superficiales en busca de plancton más al sur o hacia profundidades mayores. Los desembarques en los primeros meses de 2026 ya cayeron un 35% en comparación con el año pasado. Los pescadores artesanales de Paita y Chiclayo cuentan que las redes cada vez traen menos pescado y de menor talla.

OMM advierte: “El aumento de la temperatura del mar altera la cadena trófica. La pesca industrial y artesanal deberá adaptarse a nuevas zonas de pesca, y los países deben acordar medidas de gestión compartida para evitar conflictos”.

¿Cómo se están preparando los países vecinos?

Ecuador declaró el estado de emergencia preventiva en sus provincias costeras el pasado 15 de julio. Han reforzado los diques en el Guayas y han limpiado más de 200 km de canales de drenaje. Además, el gobierno ecuatoriano ha firmado convenios con el sector bananero para proteger los cultivos de la humedad extrema.

Chile, por su parte, se concentra en la sequía. La DGA (Dirección General de Aguas) ha reducido las cuotas de riego en las regiones de Coquimbo y Valparaíso, y han activado pozos de emergencia para abastecer a las ciudades. El ministro de Agricultura chileno declaró que “estamos ante el desafío hídrico más grande de los últimos 50 años”.

Colombia y Bolivia están trabajando en planes de contingencia con la OMM. En Bolivia, el altiplano es especialmente vulnerable: la falta de lluvias afecta la producción de quinua y papa, alimentos básicos de la dieta local. El gobierno boliviano ya distribuye semillas resistentes a la sequía y promueve el uso de microtúneles para proteger los cultivos.

Sequía en campos de cultivo de Sudamérica
En el sur de Perú y el altiplano, la tierra se agrieta y los cultivos se pierden. Los agricultores buscan alternativas como el riego por goteo.

¿Qué puede hacer la población para prepararse?

Desde la experiencia peruana, hemos aprendido que la prevención salva vidas. Aquí van cinco acciones concretas que cada familia puede tomar desde ya:

  1. Revisar techos y desagües: Limpiar canales y sumideros para evitar filtraciones e inundaciones en las viviendas, especialmente en la costa norte.
  2. Almacenar agua potable: En las zonas de sequía, tener reservas de al menos 3 días por persona. Usar recipientes limpios y tapados.
  3. Preparar un botiquín de emergencia: Incluir medicinas básicas, linternas, baterías y alimentos no perecederos. Las carreteras podrían quedar bloqueadas.
  4. Informarse por fuentes oficiales: Seguir las recomendaciones del Senamhi (Perú), del Inamhi (Ecuador) y de los servicios meteorológicos locales. No difundir rumores.
  5. Proteger los cultivos y animales: En el campo, construir zanjas de desvío para el agua en exceso, y en zonas secas, aplicar coberturas orgánicas para retener la humedad.

Además, las autoridades recomiendan que las municipalidades actualicen sus mapas de riesgos y que los colegios y centros de salud realicen simulacros ante lluvias intensas o deslizamientos.

Un llamado a la acción colectiva

El super El Niño de 2026 no es un fenómeno que podamos evitar, pero sí podemos mitigar su impacto. La ciencia nos ha dado la alerta con suficiente antelación. Ahora la responsabilidad recae en cada gobierno, cada comunidad y cada persona. Los peruanos sabemos de resiliencia: hemos atravesado el Niño Costero de 2017, el de 1983 y el de 1998. Pero nunca con una anomalía térmica de 3 °C.

“Este es el momento de actuar con inteligencia y solidaridad”, afirma el doctor Jorge Olarte, experto en gestión de desastres de la Universidad Nacional Agraria. “Si trabajamos coordinados, podemos proteger vidas, reducir pérdidas económicas y salir fortalecidos. Pero si esperamos a que el agua nos llegue al cuello, será demasiado tarde”.

La OMM ha programado una reunión extraordinaria para la última semana de agosto en Ginebra, donde se definirán fondos de emergencia para los países más afectados. Perú, Ecuador, Chile y Colombia han solicitado apoyo técnico y financiero. Mientras tanto, los científicos continuarán monitorizando cada grado de temperatura en el Pacífico, porque en esos números se juega el futuro inmediato de millones de sudamericanos.

Desde las laderas de los Andes hasta las caletas del litoral, la palabra de orden es preparación. No hay tiempo que perder. Este super El Niño ya está tocando nuestra puerta, y no vendrá con flores, sino con viento, agua y fuego. Pero también con la oportunidad de demostrar que, cuando nos unimos, somos capaces de enfrentar lo imposible.

Comparte este articulo

Volver al portal