Internacional · Conflicto en Oriente Próximo

Netanyahu desafía a Trump: Israel rechaza el plan de 15 puntos para Gaza y dice "no habrá tregua hasta que Hamás se desarme"

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha rechazado frontalmente el plan de 15 puntos para Gaza propuesto por Donald Trump, mientras el gabinete de seguridad israelí también ha tumbado una tregua de 14 días impulsada por Estados Unidos. Israel insiste en que no se retirará del enclave hasta que Hamás deponga las armas, una postura que tensa aún más la región y deja en el aire el futuro del conflicto.
Benjamin Netanyahu en rueda de prensa en Jerusalén
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante una rueda de prensa en Jerusalén este mes de agosto de 2026. (Foto: AP / Pool)

La tensión en Oriente Próximo ha dado un nuevo y preocupante giro. Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, ha anunciado este domingo que su gobierno rechaza de manera categórica el plan de 15 puntos para la Franja de Gaza presentado por el expresidente estadounidense Donald Trump. Horas más tarde, el gabinete de seguridad israelí, en una reunión extraordinaria que se prolongó durante más de cinco horas, también rechazó una propuesta de tregua de 14 días que Estados Unidos había estado presionando en las últimas semanas. La posición de Israel es clara y contundente: no hay retirada de Gaza sin el desarme completo de Hamás.

El anuncio ha caído como un jarro de agua fría en los círculos diplomáticos de Washington, Doha y El Cairo, que llevaban meses tejiendo un frágil consenso en torno a la propuesta de Trump. El plan, que había sido presentado como una "hoja de ruta integral para la estabilidad duradera" en Gaza, ha quedado en papel mojado por la negativa israelí. "No aceptaremos ningún acuerdo que deje a Hamás con capacidad militar", declaró Netanyahu en una comparecencia ante los medios. "Nos retiraremos de Gaza cuando, y solo cuando, Hamás se haya desarmado por completo. No antes."

¿Qué propone exactamente el plan de 15 puntos de Trump para Gaza?

Donald Trump presentando el plan de 15 puntos para Gaza
Donald Trump durante la presentación del plan de 15 puntos para la Franja de Gaza, en un evento en Florida. (Foto: Getty Images)

El plan de 15 puntos presentado por Trump, que fue filtrado parcialmente a la prensa hace dos semanas y presentado oficialmente el pasado miércoles, es un documento ambicioso que pretende abordar el conflicto en Gaza desde una perspectiva multidimensional. La propuesta, elaborada en colaboración con un grupo de asesores de su fundación y consultores internacionales, no es un simple alto el fuego: busca una transformación estructural del enclave.

Estos son los puntos clave del plan de Trump para Gaza:

1. Cese de hostilidades inmediato: Un alto el fuego total y verificable en toda la Franja de Gaza, supervisado por observadores internacionales.

2. Retirada de las tropas israelíes de las zonas urbanas: Repliegue de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) a posiciones perimetrales dentro de las primeras 72 horas del alto el fuego.

3. Creación de una zona de amortiguación: Un corredor desmilitarizado de 2 kilómetros a lo largo de la frontera entre Gaza e Israel, controlado por una fuerza de paz internacional.

4. Desarme de Hamás en tres fases: Un proceso escalonado en el que el grupo palestino entregaría primero misiles de largo alcance, luego cohetes y morteros, y finalmente todo el armamento pesado.

5. Gobierno interino tecnocrático: Formación de un gobierno de unidad nacional en Gaza con tecnócratas independientes, sin afiliación política, para gestionar la reconstrucción.

6. Fondo de reconstrucción de 50.000 millones de dólares: Un plan de inversión a 10 años financiado por Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y la Unión Europea.

7. Apertura de los pasos fronterizos: Reapertura del paso de Rafah con Egipto y del paso de Kerem Shalom con Israel, con inspecciones internacionales.

8. Intercambio de prisioneros: Liberación de todos los rehenes israelíes y cuerpos de soldados a cambio de un número acordado de prisioneros palestinos.

9. Plan de desarrollo económico: Creación de zonas industriales, energías renovables y un puerto en Gaza con financiación internacional.

10. Reforma del sistema educativo: Eliminación del contenido antisemita y belicista de los libros de texto palestinos, con supervisión de la UNESCO.

11. Desmilitarización completa de la Franja: Prohibición de cualquier grupo armado, incluyendo la Jihad Islámica y otras facciones, con desarme verificable.

12. Presencia internacional de mantenimiento de la paz: Despliegue de una fuerza multinacional liderada por Egipto y Jordania, con respaldo de la ONU.

13. Autonomía palestina ampliada en Cisjordania: Como contrapartida, se ofrecería a la Autoridad Palestina un mayor control en ciertas zonas de Cisjordania.

14. Compromiso de no reanudar hostilidades: Cláusula que prohíbe a Hamás y a Israel reanudar las hostilidades durante un período mínimo de 5 años.

15. Mecanismo de resolución de disputas: Creación de un comité de seguimiento con representantes de EE. UU., Egipto, Qatar, Turquía y la ONU para mediar en futuras discrepancias.

El plan, en esencia, busca desactivar el conflicto a través de un proceso de desarme progresivo de Hamás, inversión masiva en reconstrucción y un cambio en el gobierno de Gaza hacia una administración tecnocrática y no beligerante. Pero para Netanyahu, el problema es de base: el plan no exige el desarme inmediato y completo de Hamás antes de que Israel se retire.

"No aceptaremos ningún acuerdo que deje a Hamás con capacidad militar. Nos retiraremos de Gaza cuando, y solo cuando, Hamás se haya desarmado por completo. No antes." — Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel

¿Por qué Netanyahu rechaza el plan de Trump?

La negativa de Netanyahu no ha sorprendido a los analistas políticos de la región. El líder israelí, que ha basado su carrera política en una postura de firmeza en materia de seguridad, considera que el plan de Trump es "peligrosamente indulgente" con Hamás. "Hamás no es un socio para la paz. Es una organización terrorista que ha jurado destruir a Israel", declaró Netanyahu en su discurso del domingo. "Cualquier plan que no exija su desarme inmediato y completo no es más que un aplazamiento de la próxima guerra."

Fuentes cercanas al primer ministro han señalado que Netanyahu teme que una retirada israelí sin el desarme de Hamás sea interpretada por el grupo palestino como una victoria, lo que fortalecería su posición interna y le permitiría rearmarse en el futuro. Además, el primer ministro enfrenta una fuerte presión política interna: su coalición de gobierno incluye partidos de extrema derecha que amenazan con abandonar el ejecutivo si Israel acepta un acuerdo que consideren "blando" con los terroristas.

Otro factor clave es la desconfianza personal de Netanyahu hacia Trump. A pesar de que ambos han tenido una relación política cercana en el pasado —especialmente durante la presidencia de Trump, que trasladó la embajada de EE. UU. a Jerusalén y reconoció los Altos del Golán como territorio israelí—, en los últimos meses las relaciones se han enfriado. Trump ha criticado en privado la gestión de Netanyahu de la guerra en Gaza, y el primer ministro israelí considera que el plan de 15 puntos es una maniobra de Trump para posicionarse de cara a las elecciones de 2028 en Estados Unidos.

El gabinete israelí también rechaza la tregua de 14 días pese a la presión de EE. UU.

Si el rechazo al plan de Trump ya era significativo, la decisión del gabinete de seguridad israelí de rechazar una tregua de 14 días ha elevado aún más la tensión con Washington. La propuesta de tregua, que fue presentada por el enviado especial de Estados Unidos, David Satterfield, durante una visita relámpago a Jerusalén, proponía una pausa humanitaria de dos semanas para facilitar la entrada de ayuda médica y alimentos a la Franja de Gaza, así como para iniciar las negociaciones del plan de 15 puntos.

El gabinete israelí, reunido en sesión extraordinaria, votó en contra de la tregua por 12 votos contra 5, con 3 abstenciones. Los ministros de extrema derecha, Bezalel Smotrich e Itamar Ben-Gvir, lideraron la oposición a la tregua, calificándola de "cesión ante el terrorismo". "Cualquier tregua de 14 días permitirá a Hamás rearmarse y reorganizarse", afirmó Ben-Gvir al término de la reunión. "No daremos ni un solo día de respiro a los asesinos de Hamás."

La presión de Estados Unidos, sin embargo, sigue siendo intensa. El secretario de Estado, Antony Blinken, ha llamado en persona a Netanyahu en tres ocasiones durante el fin de semana para instarle a reconsiderar la tregua de 14 días. "La situación humanitaria en Gaza es catastrófica", declaró Blinken en un comunicado. "Más de 2 millones de personas necesitan urgentemente alimentos, agua y medicinas. Una tregua de 14 días podría salvar miles de vidas. Instamos a nuestros socios israelíes a que lo reconsideren."

Reunión del gabinete de seguridad israelí
El gabinete de seguridad israelí durante la reunión extraordinaria del domingo en la que se rechazó la tregua de 14 días. (Foto: Reuters)

Pero Netanyahu se ha mantenido firme. "No aceptaremos una tregua que no vaya acompañada del desarme de Hamás", insistió. "Entenderíamos que una tregua de 14 días es un respiro para el enemigo, no para los civiles. Nosotros seguiremos avanzando hasta que Hamás deponga las armas."

La postura de Hamás: "seguimos dispuestos a avanzar con el plan de paz"

En el lado opuesto del tablero, la reacción de Hamás no ha sido menos contundente, aunque con un matiz diferente. En un comunicado emitido desde Doha, el portavoz del grupo palestino, Hazem Qassem, declaró que "Hamás sigue dispuesto a avanzar con el plan de paz de Trump, pero no aceptará ninguna condición que suponga nuestra rendición o la entrega de nuestras armas antes de que finalice la ocupación israelí".

El comunicado es un intento de Hamás de mostrarse como un actor que busca una solución política, a la vez que se agarra a su principal carta de negociación: el armamento. "El plan de 15 puntos contiene elementos positivos, como la reconstrucción de Gaza y la apertura de los pasos", añadió Qassem. "Pero no podemos aceptar el desarme como condición previa. Primero debe haber una retirada total israelí y el reconocimiento de los derechos del pueblo palestino."

Esta postura ha sido interpretada por los analistas como un intento de Hamás de ganar tiempo y legitimidad internacional, mientras mantiene su capacidad de presión militar. Sin embargo, fuentes de la mediación egipcia han señalado que Hamás ha mostrado una mayor flexibilidad en las negociaciones secretas de las últimas semanas, aceptando la posibilidad de una tregua de larga duración a cambio de la apertura total de los pasos y un plan de reconstrucción.

El papel de Estados Unidos y la presión internacional

El rechazo israelí a las dos propuestas —el plan de 15 puntos y la tregua de 14 días— ha dejado a la administración estadounidense en una posición incómoda. Washington ha sido tradicionalmente el principal aliado de Israel, pero la presión interna y externa para lograr una solución al conflicto en Gaza está aumentando. La comunidad internacional, encabezada por la ONU y la Unión Europea, ha pedido repetidamente un alto el fuego inmediato y el inicio de un proceso político serio.

El secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su "grave preocupación" por la decisión israelí. "La comunidad internacional no puede permitirse un nuevo fracaso en Gaza", declaró Guterres en Nueva York. "Las vidas de miles de civiles dependen de un alto el fuego. Exhortamos a todas las partes a que actúen con responsabilidad."

Por su parte, la Unión Europea, a través de su alto representante para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, instó a Israel a "reconsiderar su posición" y a aceptar la tregua de 14 días. "La UE está dispuesta a contribuir económicamente a la reconstrucción de Gaza, pero para eso necesitamos un alto el fuego. Sin paz, no hay reconstrucción", declaró Borrell en Bruselas.

En Washington, la administración Biden-Harris se encuentra en un delicado equilibrio. Por un lado, no puede permitirse un distanciamiento abierto de Israel, un aliado estratégico clave en la región. Por otro lado, la presión de las alas progresistas del Partido Demócrata y de la comunidad internacional para que se tome una postura más firme con Israel está creciendo. La Casa Blanca ha anunciado que enviará una nueva delegación a la región en los próximos días para intentar salvar el plan de 15 puntos, aunque las posibilidades de éxito parecen escasas después del rechazo israelí.

¿Qué podría pasar ahora en la región?

El escenario que se abre tras el rechazo israelí es incierto y preocupante. Varios son los posibles desarrollos que los analistas manejan en sus corrillos diplomáticos.

Primero: Israel podría intensificar su ofensiva militar en Gaza para forzar a Hamás a aceptar el desarme. Esta opción, que Netanyahu no ha descartado explícitamente, supondría una escalada del conflicto con un alto costo en vidas civiles y una mayor condena internacional. Las FDI ya han comenzado a movilizar tropas adicionales hacia la frontera con Gaza, según fuentes militares israelíes.

Segundo: La presión de Estados Unidos y de la comunidad internacional podría forzar a Netanyahu a dar marcha atrás parcialmente, aceptando una tregua más corta o una versión modificada del plan de Trump. Esta opción, sin embargo, parece remota en el corto plazo, dada la firmeza mostrada por el primer ministro israelí.

Tercero: Hamás podría optar por una escalada militar en respuesta al rechazo israelí, lanzando cohetes hacia territorio israelí o intentando ataques a través de la frontera. Este escenario sería el más peligroso, ya que podría desencadenar una guerra a gran escala en la región, con la posible implicación de Hezbolá en Líbano y de Irán como actor de fondo.

Cuarto: La mediación de Egipto y Qatar podría reactivarse, con una nueva propuesta de compromiso que intente acercar posturas entre Israel y Hamás. El Cairo, en particular, ha mostrado una gran activismo diplomático en las últimas semanas, y fuentes egipcias han confirmado que están trabajando en una alternativa al plan de Trump que podría ser más aceptable para ambas partes.

"La comunidad internacional no puede permitirse un nuevo fracaso en Gaza. Las vidas de miles de civiles dependen de un alto el fuego." — António Guterres, secretario general de la ONU

Mientras tanto, la situación sobre el terreno en Gaza sigue siendo desesperada. Los hospitales están desbordados, los cortes de electricidad son constantes y más de la mitad de la población depende de la ayuda humanitaria para sobrevivir. Organizaciones como Médicos Sin Fronteras y la Media Luna Roja han denunciado la falta de acceso a las zonas más afectadas por los bombardeos israelíes.

En la Cisjordania ocupada, la tensión también está en aumento. El ejército israelí ha reforzado sus posiciones y se han registrado enfrentamientos esporádicos entre colonos y palestinos en varias localidades. La Autoridad Palestina, liderada por Mahmoud Abbas, ha condenado el plan de Trump por considerarlo "parcial y favorable a Israel", pero ha evitado tomar una postura definida ante el rechazo israelí.

La comunidad internacional, expectante

La comunidad internacional sigue con atención los movimientos en la región. Francia y el Reino Unido han expresado su "profunda decepción" por el rechazo israelí a la tregua de 14 días, mientras que Rusia ha ofrecido su mediación, aunque con escasa credibilidad en los círculos diplomáticos occidentales.

Por su parte, Turquía, que ha mantenido una postura crítica con Israel desde el inicio del conflicto, ha calificado el rechazo de Netanyahu como "un acto de desprecio hacia la comunidad internacional". El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha instado a los países islámicos a presionar a Israel para que acepte un alto el fuego.

En el ámbito regional, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí han llamado a la calma y al diálogo, pero también han expresado su apoyo al plan de 15 puntos de Trump. Ambos países, que han normalizado sus relaciones con Israel en los últimos años, ven con preocupación la escalada del conflicto, ya que podría desestabilizar toda la región y afectar sus propios intereses económicos y de seguridad.

Un horizonte nublado

El horizonte para Gaza y para toda la región se presenta nublado y cargado de incertidumbre. La negativa de Netanyahu a aceptar el plan de Trump y la tregua de 14 días ha dejado en evidencia las profundas divisiones que existen no solo entre Israel y Hamás, sino también entre Israel y su principal aliado, Estados Unidos. La comunidad internacional, por su parte, parece incapaz de imponer una solución que sea aceptable para todas las partes.

Lo que parece claro es que el conflicto en Gaza no tiene una solución fácil a corto plazo. Las posiciones están enconadas, la desconfianza es mutua y la presión militar sobre el terreno sigue siendo la principal herramienta de ambas partes. Mientras tanto, la población civil de Gaza sigue pagando el precio más alto: vidas destruidas, hogares demolidos y un futuro incierto.

Los próximos días serán clave para determinar si la región se encamina hacia una nueva escalada bélica o si, por el contrario, la diplomacia logra abrir una ventana de oportunidad para la paz. Por ahora, las palabras de Netanyahu resuenan con fuerza en el escenario internacional: "No nos retiraremos de Gaza hasta que Hamás se desarme. Punto". Una declaración que, por su contundencia, cierra casi cualquier puerta a la negociación y abre un abanico de incertidumbres.

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