Ciencia y Exploración Espacial

Un meteorito de Marte de 1.270 millones de años ayuda a reconstruir la historia del planeta rojo

Por Redacción de Ciencia | Agosto de 2026 | Actualidad Científica Internacional
Un equipo de investigadores del Boston College ha logrado datar y analizar el meteorito marciano NWA 13441, descubierto en Argelia en 2019, revelando que posee una antigüedad de 1.270 millones de años y procede de una región de Marte nunca antes estudiada mediante muestras directas.

La exploración del planeta rojo acaba de recibir un impulso significativo desde la Tierra. Un fragmento de roca expulsado de la superficie marciana por un impacto cataclísmico, y que viajó por el espacio interplanetario hasta caer en el desierto del Sahara argelino, se ha convertido en una pieza fundamental para entender la historia geológica de nuestro vecino cósmico. El estudio, publicado en la prestigiosa revista Geochimica et Cosmochimica Acta, ha sido liderado por el doctor Ethan Baxter, del Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente del Boston College.

NWA 13441: un mensajero del pasado marciano

El meteorito, catalogado como Northwest Africa 13441 (NWA 13441), fue recuperado en 2019 en las extensiones áridas de Argelia, una región que en las últimas décadas se ha revelado como un auténtico tesoro para los cazadores de meteoritos. Sin embargo, su verdadero valor permaneció oculto hasta que los científicos aplicaron técnicas de datación radiométrica de alta precisión. Los resultados confirmaron que esta roca cristalizó hace aproximadamente 1.270 millones de años, una fecha que la sitúa en un periodo crucial de la evolución de Marte.

  • Nombre: NWA 13441
  • Lugar del hallazgo: Argelia, África
  • Año de descubrimiento: 2019
  • Tipo de roca: Shergottita (roca ígnea marciana)
  • Edad de cristalización: 1.270 millones de años
  • Origen: Región no estudiada previamente de Marte

Las shergottitas representan el tipo más común de meteoritos marcianos que han llegado a nuestro planeta. Se trata de rocas ígneas, es decir, formadas a partir del enfriamiento de magma, lo que las convierte en testigos directos de la actividad volcánica del planeta rojo. Hasta la fecha, solo existen alrededor de 400 piezas confirmadas de meteoritos procedentes de Marte en todas las colecciones científicas del mundo, lo que convierte cada nuevo fragmento en un recurso extremadamente valioso para la comunidad científica internacional.

Imagen conceptual de la superficie de Marte mostrando el tipo de terreno volcánico del que pudo provenir el meteorito NWA 13441 Recreación artística del entorno volcánico marciano del que se desprendió el meteorito NWA 13441 hace millones de años. (Fotografía de archivo).

El enigma de los 2.000 millones de años perdidos

Para comprender la importancia de este hallazgo, es necesario entender un problema que ha desconcertado a los científicos planetarios durante años: la existencia de un enorme vacío en el registro cronológico de las shergottitas. La inmensa mayoría de estos meteoritos marcianos se agrupan en dos franjas de edad muy concretas: los más antiguos, que rondan los 2.400 millones de años, y los más jóvenes, que apenas alcanzan entre 150 y 600 millones de años.

Entre ambos grupos se extendía un silencio geológico de casi 2.000 millones de años sin muestras disponibles. Este periodo intermedio representa una fracción enorme de la historia de Marte, una etapa durante la cual el planeta experimentó transformaciones fundamentales en su clima, su actividad volcánica y la posible evolución de condiciones habitables en su superficie. Sin rocas de esa edad, los científicos se veían obligados a especular sobre lo ocurrido en ese larguísimo intervalo temporal.

La datación del meteorito NWA 13441 en 1.270 millones de años lo sitúa justo en el corazón de ese periodo desconocido. Aunque no llena por completo el vacío, supone un anclaje cronológico de primer orden. Es una pieza que comienza a tender un puente entre los antiguos volcanes marcianos y la actividad más reciente que dio forma a la superficie que hoy observamos desde los rovers y orbitadores.

Claves del descubrimiento

El equipo liderado por Ethan Baxter aplicó avanzadas técnicas geoquímicas para determinar la edad exacta del meteorito. Los análisis revelaron que NWA 13441 proviene de una zona de Marte nunca antes estudiada mediante muestras directas, lo que amplía significativamente el mapa geológico conocido del planeta rojo. La investigación contó con la participación de la Institución Scripps de Oceanografía y la Universidad Abierta de Gran Bretaña, combinando experiencia en geoquímica isotópica y modelado planetario.

Una ventana a una región inexplorada de Marte

Otro de los hallazgos más relevantes del estudio es que la composición química y mineralógica de NWA 13441 indica que procede de una región de la corteza marciana que no había sido muestreada anteriormente. Esto significa que los científicos disponen ahora de información directa sobre una provincia geológica completamente nueva, con implicaciones directas para entender la diversidad de ambientes que existieron en el Marte primitivo y medio.

Laboratorio científico donde se analizan fragmentos de meteoritos marcianos con técnicas de espectrometría de masas para determinar su composición y edad Equipos de espectrometría de masas como los utilizados en el Boston College permiten medir isótopos para calcular la edad exacta de las rocas extraterrestres.

La colaboración con la Institución Scripps de Oceanografía aportó la capacidad de realizar análisis isotópicos de ultra alta precisión, mientras que la Universidad Abierta de Gran Bretaña contribuyó con su dilatada experiencia en el estudio de materiales extraterrestres. Juntos, lograron caracterizar no solo la edad, sino también las condiciones de presión y temperatura bajo las cuales se formó esta roca ígnea en el interior de Marte.

La importancia de las shergottitas en la exploración marciana

Las rocas que viajan desde Marte hasta la Tierra lo hacen mediante un proceso extraordinariamente violento. Un asteroide de gran tamaño impacta contra la superficie marciana con tal energía que fragmentos de la corteza salen despedidos al espacio a velocidades superiores a los 5 kilómetros por segundo. Tras vagar durante millones de años en órbitas alrededor del Sol, algunos de esos fragmentos cruzan la trayectoria de nuestro planeta y caen en forma de meteoritos.

De las aproximadamente 400 piezas confirmadas como marcianas, las shergottitas constituyen la mayoría. Su estudio ha permitido a los científicos determinar que Marte tuvo un pasado volcánicamente activo y que su interior alberga agua y compuestos volátiles. Cada nueva shergottita analizada es como una misión de retorno de muestras no tripulada, un regalo del cosmos que complementa el trabajo de los rovers Perseverance y Curiosity en la superficie marciana.

"Cada meteorito marciano es una cápsula del tiempo. Con NWA 13441 estamos empezando a leer un capítulo de la historia de Marte que creíamos perdido. Es un testimonio de que el registro geológico del planeta rojo es mucho más complejo y diverso de lo que imaginábamos." – Reflexión basada en las conclusiones del equipo del Dr. Ethan Baxter.

Implicaciones para la búsqueda de vida pasada

Comprender qué sucedió en Marte durante el periodo de hace 2.400 a 600 millones de años es esencial para los astrobiólogos. Esa ventana temporal coincide en parte con la época en que la Tierra experimentaba la transición desde ambientes dominados por microorganismos hacia formas de vida más complejas. Si Marte tuvo condiciones habitables durante una fracción de ese periodo, las rocas como NWA 13441 podrían contener pistas indirectas sobre la presencia de agua líquida, actividad hidrotermal o incluso firmas químicas asociadas a procesos biológicos.

Aunque NWA 13441 es una roca ígnea y no sedimentaria —lo que reduce las posibilidades de que contenga fósiles o biomarcadores—, su estudio ayuda a reconstruir el contexto ambiental en el que otras rocas, quizás más favorables para la vida, pudieron haberse formado. Además, al proceder de una región hasta ahora desconocida, obliga a los científicos a replantearse los modelos globales sobre la evolución térmica y química del interior marciano.

El futuro de la investigación

El hallazgo y análisis de NWA 13441 marcan solo el comienzo de una nueva etapa en el estudio de los meteoritos marcianos. El equipo del Boston College, junto con sus colaboradores internacionales, continuará examinando otros fragmentos de shergottitas en busca de más piezas que ayuden a completar el rompecabezas de los 2.000 millones de años perdidos. Mientras tanto, las agencias espaciales preparan las futuras misiones de retorno de muestras que, por primera vez, traerán rocas seleccionadas directamente de la superficie marciana por el rover Perseverance.

La combinación de meteoritos como NWA 13441 y las muestras que se recuperen directamente de Marte promete revolucionar nuestra comprensión del planeta rojo en las próximas décadas. Cada fragmento, ya sea caído del cielo en el Sahara o perforado en el cráter Jezero, es una página del gran libro de la historia de nuestro sistema solar que apenas estamos comenzando a leer.

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