Conflicto Internacional

Once peruanos murieron combatiendo por Rusia y otros 114 están desaparecidos, según autoridades de Perú

Por Redacción Internacional | 10 de agosto de 2026 | Fuente: CNN en Español
Las autoridades peruanas confirmaron la muerte de once ciudadanos nacionales que combatían en las filas del ejército ruso en la guerra contra Ucrania. Otros 114 peruanos permanecen en condición de desaparecidos, mientras sus familiares protestan en las calles de Lima denunciando engaños en los procesos de reclutamiento.

La guerra entre Rusia y Ucrania ha cobrado una dimensión inesperada para el Perú. Según un reporte confirmado por CNN en Español, las autoridades del país andino han reconocido oficialmente que once ciudadanos peruanos han perdido la vida mientras combatían en las filas del ejército ruso, y otros 114 se encuentran actualmente en calidad de desaparecidos. Las cifras, que hasta hace poco eran objeto de especulación y temor entre las familias afectadas, han sido ahora validadas por fuentes oficiales, desatando una ola de indignación y dolor en el territorio nacional.

Las cifras oficiales de una tragedia silenciosa

Los datos proporcionados por las autoridades peruanas dibujan un panorama desolador. Once familias han recibido la confirmación de que sus seres queridos no regresarán a casa. Otros 114 hogares viven con la angustia de la incertidumbre, sin saber si sus familiares están vivos, heridos, capturados o si sus cuerpos yacen sin identificar en algún punto del extenso frente de batalla ucraniano. La magnitud de la cifra de desaparecidos supera con creces la de los fallecidos confirmados, lo que multiplica el sufrimiento de decenas de familias que claman por información.

  • Fallecidos confirmados: 11 ciudadanos peruanos
  • Desaparecidos: 114 ciudadanos peruanos
  • Bando en el que combatían: Fuerzas armadas de Rusia
  • Conflicto: Guerra entre Rusia y Ucrania
  • Fuente de la información: Autoridades de Perú / CNN en Español
  • Denuncia de familiares: Engaños en el reclutamiento

La revelación de estas cifras ha sacudido a la opinión pública peruana, que observa con creciente preocupación cómo un conflicto librado a miles de kilómetros de distancia está cobrando la vida de sus compatriotas. Se trata, en su mayoría, de hombres jóvenes que viajaron a Rusia en busca de oportunidades laborales o que fueron captados mediante ofertas de trabajo que, en la práctica, se convirtieron en un alistamiento forzoso en las tropas que el Kremlin despliega en territorio ucraniano.

Manifestación de familiares con carteles que dicen Basta de injusticia y No es nuestra guerra frente a la Cancillería peruana en Lima Familiares de los peruanos desaparecidos se concentraron frente a instituciones del Estado portando carteles con mensajes como "Basta de injusticia" y "No es nuestra guerra". (Fotografía de archivo).

Las protestas de los familiares: "No es nuestra guerra"

El dolor y la frustración de las familias han encontrado cauce en las calles. En Lima, grupos de familiares de los desaparecidos se han manifestado portando carteles con mensajes contundentes que reflejan su desesperación y su rechazo a una contienda que consideran ajena a los intereses del Perú. Las pancartas con las leyendas "Basta de injusticia" y "No es nuestra guerra" se han convertido en el emblema de una protesta que exige al Estado peruano una acción diplomática más enérgica para localizar a los desaparecidos y, en los casos en que aún sea posible, gestionar su repatriación.

Los testimonios recogidos durante las protestas revelan un patrón común de engaño y vulnerabilidad. Muchos de los combatientes peruanos fueron reclutados bajo falsas promesas de empleo en el sector de la construcción, la agricultura o los servicios en Rusia. Una vez en territorio ruso, habrían sido presionados o forzados a firmar contratos con las fuerzas armadas, sin comprender plenamente las consecuencias de lo que estaban rubricando, en muchos casos debido a la barrera del idioma y a su situación de desamparo legal como migrantes.

El drama del reclutamiento encubierto

Según las denuncias de los familiares, el esquema de captación seguía un modus operandi similar en la mayoría de los casos: ofertas laborales atractivas difundidas a través de redes sociales o intermediarios informales, traslado a Rusia con gastos cubiertos, y una vez allí, la presión para alistarse en el ejército ruso a cambio de una remuneración económica y la promesa de obtener la ciudadanía rusa. Muchos aceptaron sin ser plenamente conscientes de que serían enviados al frente de combate en Ucrania.

El perfil de los peruanos caídos y desaparecidos

Aunque las autoridades no han difundido las identidades completas de las víctimas por razones de privacidad y protección de datos, la información que trasciende desde los colectivos de familiares dibuja un perfil común. Se trata predominantemente de hombres de entre 25 y 45 años, procedentes de diversas regiones del Perú, muchos de ellos con familias que dependían económicamente de sus ingresos. La crisis económica que afectó al país en los últimos años habría actuado como un factor de expulsión que los hizo particularmente vulnerables a las ofertas engañosas de reclutamiento.

La situación de los desaparecidos es especialmente angustiante. Sin un canal oficial de comunicación con las autoridades rusas que funcione de manera expedita, los familiares dependen de contactos informales, publicaciones en redes sociales y el boca a boca entre otros combatientes para intentar obtener algún dato sobre el paradero de sus seres queridos. Cada día sin noticias es una tortura añadida para quienes esperan en Lima, Trujillo, Arequipa o cualquier otra ciudad peruana.

Vista del despacho de la Cancillería peruana donde se gestionan las comunicaciones diplomáticas relacionadas con los ciudadanos peruanos en el extranjero La Cancillería peruana enfrenta el desafío diplomático de gestionar la búsqueda de más de un centenar de ciudadanos en medio de un conflicto bélico activo. (Fotografía de archivo).

La respuesta del Estado peruano

Ante la presión creciente de las familias y la difusión del caso en medios internacionales como CNN en Español, el Gobierno peruano ha tenido que pronunciarse. Las autoridades han confirmado que se están realizando gestiones diplomáticas a través de los canales consulares disponibles, aunque reconocen las dificultades que implica operar en un contexto de guerra activa. La embajada de Perú en Moscú y los consulados honorarios en otras ciudades rusas han sido reforzados con personal adicional para atender las consultas de los familiares.

Sin embargo, los avances han sido limitados y la frustración de los familiares va en aumento. Las asociaciones de deudos reclaman que el Estado peruano actúe con mayor determinación, incluyendo la posibilidad de elevar el caso ante organismos internacionales y exigir a Rusia información detallada sobre el estatus de cada uno de los desaparecidos. También solicitan que se investigue y sancione a quienes, desde Perú, hayan participado en las redes de reclutamiento engañoso que terminaron enviando a sus compatriotas a una guerra que no era la suya.

"Mi hijo fue a buscar trabajo, no a pelear una guerra que no es la nuestra. Nos prometieron un empleo digno y ahora no sabemos si está vivo o muerto. Solo pedimos verdad y justicia. Basta de utilizar a nuestros jóvenes como carne de cañón." – Testimonio de un familiar durante las protestas en Lima, recogido por CNN en Español.

Un fenómeno que trasciende las fronteras peruanas

El caso de los peruanos caídos y desaparecidos en Ucrania no es un hecho aislado en el contexto global de este conflicto. Diversos países de América Latina, Asia y África han reportado situaciones similares de ciudadanos que fueron reclutados para combatir en las filas rusas bajo promesas económicas o de regularización migratoria. La guerra ha revelado un entramado transnacional de captación de combatientes extranjeros que opera en los márgenes de la legalidad y se aprovecha de las necesidades económicas de personas en situación de vulnerabilidad.

La comunidad internacional observa con preocupación este fenómeno, que añade una capa de complejidad humanitaria a un conflicto que ya ha cobrado decenas de miles de vidas. Para el Perú, la prioridad inmediata es localizar a los 114 desaparecidos y brindar asistencia a las familias de los fallecidos. Pero a largo plazo, el país deberá también reflexionar sobre las condiciones sociales y económicas que empujaron a sus ciudadanos a buscar un futuro incierto en tierras lejanas, donde la promesa de una vida mejor se convirtió en una sentencia de muerte en un campo de batalla extranjero.

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